
Plano del Castillo de Malpica ( Archivo Histórico de la Nobleza): del señorío medieval a la memoria viva de un linaje.
El Castillo de Malpica, levantado en el siglo XIV por los Barroso de Ribera en la ribera del Tajo, fue desde sus orígenes más palacio que fortaleza. Sus torres de ladrillo, reflejadas en las aguas del río, simbolizaban la autoridad señorial en las fértiles vegas de Toledo.
En 1599, el rey Felipe III concedió a Pedro Barroso de Ribera y Figueroa el título de Marqués de Malpica, consolidando a la familia en la nobleza titulada. Desde entonces, el marquesado se entrelazó con las grandes casas peninsulares: los Pimentel, los Mancera, y, finalmente, los Medinaceli.
Durante la Edad Moderna, el castillo perdió su carácter defensivo para convertirse en residencia señorial y núcleo de gobierno de sus señoríos. La continuidad en manos privadas garantizó su conservación, a diferencia de muchas otras fortalezas castellanas.
El giro del siglo XIX.
La historia del linaje dio un giro inesperado tras el asesinato de Antonio Cánovas del Castillo en 1897, presidente del Consejo de Ministros. Su viuda, Joaquina de Osma y Zavala, hija del diplomático peruano Joaquín de Osma y Ramírez de Arellano y de Ana de Zavala y de la Puente, III marquesa de la Puente y Sotomayor, fue creada por Alfonso XIII duquesa de Cánovas del Castillo.
A su muerte, sin descendencia directa (1901), el ducado y buena parte de los títulos asociados recayeron en su sobrino Joaquín Fernando Fernández de Córdoba y Osma (1870-1957), hijo de su hermana Blanca de Osma y Zavala, casada con Fernando Fernández de Córdoba, VII duque de Arión. Este heredero se convirtió en una de las figuras más tituladas de su tiempo:
II duque de Cánovas del Castillo, VIII duque de Arión, XI marqués de Malpica, XII marqués de Povar, XI marqués de Mancera, IV marqués de Griñón, entre otros.
De este modo, el Marquesado de Malpica pasó de los Barroso y los Osma a integrarse plenamente en la vasta red de los Fernández de Córdoba, uno de los linajes más influyentes de la nobleza española.
Continuidad hasta nuestros días.
En el siglo XX, el título fue ostentado por Gonzalo Fernández de Córdoba y Larios (XII marqués de Malpica), y desde el 2016 por Joaquín Fernández de Córdoba y Hohenlohe-Langenburg, quien representa la continuidad de la casa y mantiene vivo el legado nobiliario.
Toda está historia se puede contrastar y estudiar, con los archivos de los duques de Arión y marqueses de Malpica, que abarcan desde el siglo XIII hasta el XX, que gracias al celo de sus dueños llegan a nuestros días con numerosas cartas, privilegios reales, escrituras y memorias familiares. Hoy, depositados en el Archivo Histórico de la Nobleza, constituyen una de las colecciones documentales más valiosas de la nobleza española, y aseguran que la voz de nuestros antepasados siga viva en cada folio y en cada firma.
Con la predisposición y amabilidad de los propietarios, el castillo de Malpica abrió sus puertas para acoger la primera reunión contemporánea del linaje Fernández de Córdoba, uniendo historia, memoria y presente.
El castillo de Malpica no es sólo una fortaleza medieval: es el espejo de un linaje que, como el Tajo, fluye incesante desde sus orígenes hasta nuestros días.
Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.
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