
Aunque su apellido era «de Córdoba», no hay constancia documental de que perteneciera al linaje nobiliario de los Fernández de Córdoba. En la España de los siglos XV y XVI era común que judíos y moriscos conversos adoptaran apellidos toponímicos como «Córdoba», «Granada» o «Toledo», lo que ha dado lugar a confusiones historiográficas y genealógicas.
Fernando de Córdoba y Valor, más conocido por su nombre islámico Aben Humeya (también escrito Aben Omeya, Aben Homeya, etc.), fue el líder de la rebelión morisca de las Alpujarras (1568–1570) contra Felipe II. Y puesto que hablamos de él, daremos su biografía, que el saber no ocupa lugar.
Nombre y origen
Nacido en el seno de una familia morisca, tras la reconquista tomo el nombre de Hernando (Fernando) de Córdoba y Valor hacia 1540, probablemente en Vélez-Rubio o en Laujar de Andarax (según distintas fuentes), en el Reino de Granada. Procedía como decimos de una familia morisca con cierto prestigio local, considerada noble dentro del contexto de los descendientes de musulmanes granadinos. Tradicionalmente se les atribuía un remoto origen omeya —la dinastía musulmana que gobernó Al-Ándalus—, de ahí que tomara el nombre «Aben Humeya», es decir, «hijo de los Omeya».
Tras la conversión forzosa de los musulmanes granadinos al cristianismo después de la conquista de Granada (1492), su familia adoptó nombres cristianos, aunque —según diversas crónicas e informes inquisitoriales— en muchos casos se mantuvieron prácticas islámicas en la intimidad familiar o comunitaria.
Contexto histórico
A mediados del siglo XVI, el Reino de Granada vivía una creciente tensión entre los moriscos (musulmanes convertidos al cristianismo) y la monarquía española. En 1567, el rey Felipe II impuso nuevas restricciones religiosas y culturales: la prohibición del uso del árabe, del vestido y costumbres moriscas, y una mayor presión inquisitorial.
Estas medidas generaron un profundo malestar y desembocaron en una gran rebelión en las Alpujarras, una región montañosa donde se concentraba buena parte de la población morisca.
La rebelión y proclamación como rey
En diciembre de 1568, Aben Humeya fue proclamado rey de los moriscos sublevados, con el título de «Rey de los andaluces», en una ceremonia de inspiración islámica celebrada en Laujar de Andarax. Se convirtió en símbolo de la resistencia morisca frente al poder cristiano.
La rebelión se transformó en una guerra de guerrillas en los abruptos paisajes de las Alpujarras, marcada por una violencia extrema en ambos bandos: masacres, represalias, saqueos y torturas, según documentan tanto cronistas cristianos como testimonios moriscos.
Muerte y traición
En octubre de 1569, Aben Humeya fue asesinado por sus propios correligionarios, supuestamente por orden de su primo y rival Aben Aboo, quien lo acusó de crueldad, autoritarismo y arbitrariedades.
Fue estrangulado en una casa de Laujar. Según unas versiones, su cadáver fue arrojado a un río; otras señalan que fue enterrado en secreto.
Su figura quedó como símbolo —ambivalente y controvertido— de la última resistencia organizada del Islam en la península ibérica.
Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.
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