CALID DEL MUSEO GALIANO EN MADRID

Foto Susana Collado Fernández.

El cáliz heráldico de los Fernández de Córdoba, condes de Cabra ( apox. 1700).

Museo Lázaro Galdiano, Madrid.

Descripción técnica:

El cáliz conservado en el Museo Lázaro Galdiano (Madrid) constituye un ejemplo característico de la orfebrería litúrgica hispana de finales del siglo XVII e inicios del XVIII. Está realizado en plata sobredorada, trabajada mediante fundición, cincelado y repujado.

Copa: acampanada, lisa y dorada.

Nudo: abalaustrado, con molduras estriadas y decoración vegetal.

Pie: lobulado de seis, con cartelas ornamentales y escudo heráldico.

La pieza, de proporciones contenidas, no responde a un cáliz de gran aparato ceremonial, sino más bien a un objeto de uso frecuente en capillas privadas.

Heráldica:

El escudo representado en el pie corresponde a los Fernández de Córdoba, condes de Cabra, aunque en este caso se vincula a una rama secundaria del linaje, activa hacia 1700.

Cuartelado:

1.º y 4.º: en campo de oro, tres fajas de gules (Córdoba).

2.º y 3.º: en campo de oro, un castillo aclarado de azur (Carrillo).

En en punta: en campo de plata, cabeza de rey moro encadenado de lado siniestro.

Acolado de veintidós banderas alusivas a la batalla de Lucena (1483).

Timbre: corona condal.

Lema: probablemente Omnia per ipsum facta sunt (Jn 1, 3), en todo momento presente.

Observación:

Al no contener la representación de alianzas con otras familias, el escudo debe entenderse como propio de una rama secundaria de los condes de Cabra. Del mismo modo, la ausencia de símbolos específicos del ámbito eclesiástico (galero, mitra, báculo, cordones) confirma que la pieza no estuvo destinada a un dignatario religioso, sino a un uso estrictamente familiar en el contexto de la liturgia privada.

La pieza debe interpretarse en el marco de la devoción privada de la nobleza en la España barroca. Durante los siglos XVII y XVIII, era común que las grandes casas señoriales mantuvieran capillas domésticas en palacios urbanos y rurales, atendidas por capellanes familiares.

En esos espacios se celebraban misas cotidianas, velatorios y aniversarios de difuntos, primeras comuniones y festividades patronales. Para ello, se encargaban cálices heráldicos como este, que cumplían una doble función:

1. Litúrgica, como vasos aptos para la consagración eucarística.

2. Memorial, como manifestación de la identidad y continuidad del linaje.

En este sentido, el cáliz del Lázaro Galdiano no debe entenderse como un objeto de ostentación pública, sino como testimonio material de la piedad íntima y familiar de una rama secundaria de los condes de Cabra.

Conclusión:

El cáliz heráldico de los Fernández de Córdoba, datable hacia 1700, representa un ejemplo valioso de la liturgia privada nobiliaria. Aúna la calidad artesanal de la platería barroca con la voluntad de perpetuar la memoria genealógica.

Más que una exaltación bélica de la batalla de Lucena, el objeto refleja cómo las familias nobiliarias incorporaban sus armas en la vida cotidiana del culto doméstico, dejando así en la plata no solo la huella de su fe, sino también la de su linaje.

Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.

fferyri@gmail.com