
La litografía conmemora el nombramiento de cardenal, y aparecen sendos escudos heráldicos, el primero representa «las Jaras, señores de», el segundo partido, el primero a los Fernández de Córdoba Condes de Cabra, el segundo Figueroa Duques de Feria.
Alonso (o Alfonso) Francisco José Mateo Fernández de Córdoba y Figueroa, también conocido como Alonso de Aguilar o cardenal Córdoba (Montilla, 21 de septiembre de 1653 – Madrid, 19 de septiembre de 1699).
Fue el segundo hijo del V duque de Feria y marqués de Priego Luis Fernández de Córdoba y Enríquez de Ribera y de Mariana Fernández de Córdoba, y por tanto hermano del VI duque Luis Fernández de Córdoba. Por línea paterna descendía de los Duques de Feria y Marqueses de Priego, y por línea materna de los Condes de Cabra, todas casas de la alta nobleza andaluza.
Estudió en el Colegio Mayor de Cuenca de Salamanca, y en la universidad de esta misma ciudad. Fue canónigo de la catedral de Córdoba; su tío Francisco Fernández de Córdoba y Pimentel, duque de Sessa, le hizo abad de Santa María de Rute. Caballero de la Orden de Alcántara en 1676, Carlos II le nombró fiscal del Consejo de Órdenes.
Su carrera eclesiástica se vio favorecida por sus conexiones familiares. En 1680 fue nombrado capellán mayor del rey, y participó en diversas misiones cortesanas relacionadas con la representación del poder real en actos religiosos. Fue miembro destacado del círculo cortesano vinculado al partido pro-austracista durante los últimos años del reinado de Carlos II, en pleno conflicto sucesorio.
Fue nombrado cardenal en el consistorio de julio de 1697, pero nunca viajó a Roma para recibir la consagración. Nombrado inquisidor general de España el 5 de septiembre de 1699 en sustitución del fallecido Juan Tomás de Rocabertí, no llegó a ocupar el cargo, pues murió la misma noche en que llegó la bula de nombramiento. Su fallecimiento supuso el cierre de una carrera eclesiástica vinculada al poder nobiliario y a las tensiones políticas del último tramo de la dinastía de los Austrias en España.
Su figura representa el final de una época en la que las principales casas nobiliarias andaluzas colocaban a sus miembros en los más altos cargos de la Iglesia y el Estado, como culminación de su poder en la corte madrileña.
Biografía adactada por:
Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.
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