CASTILLO DE LA MOTA

La Fortaleza de la Mota de Alcalá la Real y los Fernández de Córdoba: control nobiliario de una plaza clave (siglos XIV–XV).

1. La conquista y organización de Alcalá la Real.

La toma definitiva de Fortaleza de la Mota por Alfonso XI de Castilla en 1341 convirtió a Alcalá la Real en una de las principales cabezas de frontera frente al Reino nazarí de Granada.

A partir de ese momento, la Corona confió su defensa a miembros de la nobleza militar fronteriza mediante el cargo de alcaide, figura clave que concentraba funciones militares, administrativas y jurisdiccionales. Entre estos linajes, ninguno tuvo una vinculación tan temprana y continuada como los Fernández de Córdoba.

2. El primer establecimiento del linaje en Alcalá.

El vínculo se documenta desde los orígenes mismos del linaje:

Alfonso Fernández de Córdoba, adelantado mayor de la frontera. Primer gran representante del linaje vinculado a Alcalá.

Activo en el proceso de consolidación del territorio tras la conquista.

Su entorno familiar inmediato ocuparía directamente la alcaidía de la fortaleza, lo que supone la implantación efectiva del linaje en la plaza.

3. La alcaldía de la Mota en manos de los Fernández de Córdoba.

Durante el siglo XIV, la Fortaleza de la Mota estuvo ligada de forma casi continua a esta familia, línea de alcaides documentados:

Alonso Hernández de Córdoba, Alcaide de Alcalá la Real.

Primer titular claro del cargo dentro del linaje

Gonzalo Fernández de Córdoba (siglo XIV), Señor de Aguilar, Alcaide hacia 1360–1365.

Alonso Fernández de Córdoba (Casa de Aguilar), continúa la vinculación con la fortaleza.

Este control no era meramente honorífico:

implicaba mando militar directo sobre una de las plazas más sensibles de Castilla.

4. Alcalá dentro de la red territorial del linaje.

El dominio de Alcalá no puede entenderse de forma aislada. Formaba parte de un sistema coherente de poder que incluía:

Aguilar de la Frontera, Priego de Córdoba, Baena.

Desde estos enclaves, los Fernández de Córdoba articularon: defensa de la frontera,

control de rutas entre Castilla y Granada, expansión de su patrimonio señorial.

Alcalá la Real actuaba como bisagra geoestratégica entre Jaén y Córdoba.

5. Evolución en el siglo XV: de alcaides a grandes señores.

En el siglo XV se produce un cambio esencial:

La familia deja de ser únicamente tenente de fortalezas para convertirse en gran potencia nobiliaria.

Figura representativa:

Pedro Fernández de Córdoba y Pacheco, Alcaide de Alcalá la Real, Jefe de la Casa de Aguilar.

Paralelamente, otra rama del linaje refuerza su presencia en el área:

Diego Fernández de Córdoba y Carrillo de Albornoz.

Integra Alcalá dentro de su esfera política, participa activamente en la guerra de Granada.

Esto refleja una evolución clara:

la fortaleza pasa de ser un puesto militar a un elemento dentro de un sistema de poder nobiliario consolidado.

6. Función militar real de la fortaleza bajo el linaje.

Durante el control de los Fernández de Córdoba, la Fortaleza de la Mota desempeñó funciones concretas: defensa frente a incursiones nazaríes, base para cabalgadas en territorio granadino, vigilancia de caminos estratégicos

refugio de población en caso de ataque.

Su estructura —alcazaba, murallas y ciudad intramuros— permitía sostener una guerra de frontera continua, característica del siglo XIV.

7. Declive del papel estratégico tras la conquista de Granada.

Tras la caída del Reino nazarí de Granada en 1492, la función militar de Alcalá la Real disminuyó rápidamente.

Como consecuencia: la alcaidía pierde relevancia, el interés del linaje se desplaza hacia sus estados señoriales, la fortaleza queda como símbolo más que como instrumento militar.

Conclusión:

La historia de la Fortaleza de la Mota y los Fernández de Córdoba es la de una relación estructural y prolongada, en la que se observa con claridad: la utilización de la alcaidía como base de poder, la construcción de una red territorial nobiliaria, la transformación de una familia de frontera en gran casa aristocrática.

Alcalá la Real no fue un enclave secundario, sino uno de los pilares sobre los que se asentó el ascenso de este linaje, cuyo desarrollo posterior —culminado en figuras como Gonzalo Fernández de Córdoba— no puede comprenderse sin este contexto fronterizo inicial.

Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.

fferyri@gmail.com