
Viudo el I Conde de Cabra, Diego Fernández de Córdova, de su primera mujer Maria Carrillo, caso en segundas con MENCÍA RAMÍREZ DE AGUILAR Y VALENZUELA, de familia hidalga de vasallos y criados suyos, natural de Alcala la Real, pues aun siendo esta pobre y desigual, brillaban es su persona honrado recogimiento, disposición y gracia, y gentileza de cuerpo y hermosura de rostro y de cuya gracia se había aficionado el I Conde de Cabra, hasta el punto de hacerla legítimamente su esposa.
Era la Condesa Mencía de muy cortos años, y su matrimonio fue motivo de sumo disgusto para los hijos que tuvo el Conde con su primera mujer. Quienes se retirarón de la casa parterna y cortarón sus relaciones con el padre, hasta que, por intervención de personas, autoridades y religiosos, volvierón a su obediencia, encontrandosé en la nueva Condesa suma prudencia y bondad, con lo que se acabaron totalmente sus diferencias.
Bien andando el tiempo, fue la Reina Doña Isabel la que concedío el singular honor del brial y ropa que ella vistiese (o en su lugar las otras Reinas de Castilla sus sucesoras), para la Condesa de Cabra que era o fueses, el día primero de Pascua de Resurrección, y de esta merced despachó su Real Cédula estando en Medina del Campo a 30 de Marzo de 1476, refrendada de Diego de Santander su secretario, es como sigue: «Doña Isabel, por la gracia de Dios Reina de Castilla, etc.
Porque la verdad del agradecimento reluce mucho en todas las personas y más en los Reyes, que reciben más e mayores servicios que otras personas de menor estado….
E porque vos Don Diego F/C, Conde de Cabra, continuando la lealtad y fidelidad que siempre mostrastes a los señores Reyes…. (continua relatando el hecho de la captura de Enrique de Figueredo). y por que este fue un famoso fecho, e mucho mirando por todos los que vierón, e oyeron, e es razón que de el quede memoria en loor e honra vuestra, e a mi como a Reyna conviene, no solo facer mercedes a los leales servidores, más honras sus mujeres por merecimientos de sus maridos, pues las honras que ellas reciben redundan en gualardon dellos. Por ende por facer bien a la merced a vos dicho Conde de Cabra e a la Condesa vuestra mujer, e por que quede de vos loable memoria de tan fazañoso fecho de caballería para adelante, por esta mi carta fago merced a la Condesa vuestra mujer, a a todas las Condesa de Cabra que sucesivamente sucedieren en vuestra casa y condado para siempre jamas, ayan e tengan de mí, e de las reinas de Castilla que despues e mi sucedieren en estos reinos, el brial y ropa de encima que yo vistiere e que cada una de ellas vistieren, el día primero de Pascua de Resurección que cada año viviere, para que sea el dicho brial e ropa para la dicha Condesa vuestra mujer, e de las otras Condesa que en la dicha vuestra casa e Condado sucedieren he como dicho es para siempre jamas, para que lo vistan y fagan de ello lo que quisieren e por bien tuvieran»
Esta merced dejo de funcionar en el siglo XVII, que paso a ser dinero al rededor de 50.000 maravedís en cada año, librados por la Cámara de su Majestad.
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Francisco Fernández de Córdova y Rivero