
Los Condes de Luque y la Fiesta del Pendón de Granada: nobleza, memoria y rito de la conquista.
Introducción.
La Fiesta del Pendón de Granada, celebrada cada 2 de enero, conmemora la entrada triunfal de los Reyes Católicos en la ciudad de Granada en 1492, tras la capitulación del último sultán nazarí, Boabdil. Más allá de su valor simbólico como cierre de la Reconquista, esta festividad es una afirmación ritual del poder real y cristiano en el Reino de Granada. Dentro de esta celebración, destacó de forma especial el papel ceremonial reservado a ciertos linajes nobiliarios. Entre ellos, uno de los más reconocidos fue el de los Condes de Luque, quienes generación tras generación, pasando de padres a hijos, sostentaron el privilegio de portar el Pendón Real en nombre del monarca.
El origen del Pendón Real
El Pendón de los Reyes Católicos, confeccionado en damasco carmesí con el escudo cuartelado de Castilla, León, Aragón y Sicilia, representa la soberanía real cristiana sobre la ciudad de Granada. Según la tradición, fue alzado por primera vez el 2 de enero de 1492 sobre la Torre de la Vela de la Alhambra, simbolizando el dominio definitivo de los Reyes Católicos sobre el último reducto musulmán de la Península.
Desde entonces, la ciudad ha conmemorado la efeméride con un acto institucional y religioso que incluye una procesión por las calles de Granada, el repique de campanas y la “tremolación” del pendón: un gesto de agitarlo solemnemente ante el público y, especialmente, frente al túmulo de los Reyes en la Capilla Real.
El privilegio de los Condes de Luque
Durante siglos, la nobleza local y regional desempeñó papeles clave en esta celebración. Uno de los más destacados fue el del conde de Luque, a quien se reconocía tradicionalmente la facultad de portar y tremolar el pendón en nombre del rey. Este privilegio no era gratuito ni protocolario: se trataba de un acto cargado de simbolismo político e histórico, que vinculaba directamente al conde con los hechos de la conquista.
La familia Fernández de Córdoba, de la cual procede el título de conde de Luque (creado en 1567 por Felipe II para D. Fernando Afán de Ribera y Fernández de Córdoba), estaba directamente emparentado con distintas ramas de este linaje, y con otras ramas nobiliarias que participaron activamente en la guerra de Granada. Esta vinculación justificaba su papel en la ceremonia: no era solo un honor, sino una reafirmación genealógica de su lugar en la historia fundacional del Reino de Granada.
Desarrollo de la ceremonia
El acto comenzaba en la Capilla Real de Granada, donde el pendón era entregado al conde de Luque por las autoridades locales. Tras el acto religioso y la ofrenda floral a los Reyes Católicos, se procedía a la tremolación del pendón frente al sepulcro. A continuación, el conde encabezaba la procesión cívico-militar por las principales calles de la ciudad.
Las crónicas del siglo XIX y principios del XX registran esta ceremonia con notable detalle, subrayando el boato, la marcialidad y el fervor con que la ciudadanía acogía el desfile. En algunos momentos, el papel del conde fue compartido o delegado a otras autoridades en ausencia de descendientes o por motivos políticos. Aun así, el linaje de Luque siguió siendo sinónimo del pendón durante generaciones.
Decadencia y reconfiguración del rito
Durante el siglo XX, con los cambios políticos y sociales en España, el papel de la nobleza en las celebraciones públicas se fue diluyendo. A partir del franquismo, la figura del alcalde de Granada pasó a ostentar el privilegio de tremolar el pendón en nombre del jefe del Estado, primero Franco y luego el Rey.
Hoy, aunque el conde de Luque ya no participa oficialmente en la ceremonia, su papel histórico es recordado en estudios académicos, programas conmemorativos y recreaciones históricas. La fiesta de la Toma se ha transformado en un campo de debate entre tradición, memoria, identidad y pluralismo, pero su dimensión simbólica permanece arraigada en el alma granadina.
Conclusión
La Fiesta del Pendón de Granada es mucho más que una conmemoración de la conquista: es una representación de la historia, el poder y la continuidad simbólica del Estado. Dentro de este marco, el papel de los Condes de Luque es ejemplo vivo de cómo ciertos linajes nobiliarios mantuvieron un rol activo en la articulación de la memoria política y religiosa de la monarquía hispánica.
Recordar hoy el pendón de Granada es también recordar a aquellos que lo portaron con orgullo durante siglos, como símbolo de una victoria que cambió la historia de España.
Fuentes y bibliografía
Henríquez de Jorquera, Francisco. Anales de Granada (siglo XVII).
Gallego Burín, Antonio. Granada: Guía artística e histórica, Granada, 1956.
Domínguez Ortiz, Antonio. La sociedad española en el siglo XVII. Madrid, 1963.
Ruiz Cardador, Félix. El linaje Fernández de Córdoba: nobleza, poder y memoria (artículo inédito).
Archivo Histórico Nacional, sección Nobleza, fondo Fernández de Córdoba.
Archivo Municipal de Granada, fondos sobre fiestas y ceremonial (siglos XVIII–XIX).
Real Decreto 2314/1981, por el que se regula el ceremonial del Pendón de Granada.
Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero
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