FUENTE DE VINO IRACHE (ESTELLA)

Propietaria de la foto: Susana Collado Fernández.

Fuente del Vino de Irache, Montejurra (Estella).

Relato legendario: El caballero de Irache

Sin saberse a ciencia cierta a quién se refieren, cuentan las crónicas que un caballero de la Orden de Santiago, del linaje Fernández de Córdoba, juró en tiempos de guerra cumplir una promesa: si sobrevivía a sus heridas, peregrinaría hasta el sepulcro del Apóstol.

Fiel a su voto, armado con la cruz bermeja de la Orden, tomó el Camino de las Estrellas, atravesó Castilla y llegó una fría mañana a Estella.

El cansancio le vencía, pero en el monasterio de Irache los monjes le recibieron con pan y con vino, como a todos los caminantes.

Dicen que al alzar el cáliz de barro y probar aquel vino recio de Montejurra, el caballero recordó las cepas de su Córdoba natal, bañadas por el sol andaluz. Y comprendió que en la diversidad de los viñedos de España estaba también la unidad de su reino.

“Aquí en Navarra y en mi Andalucía —dijo—, el vino hermana a los hombres como la fe hermana a los pueblos.”

De aquel encuentro entre el vino y la sangre de los Fernández de Córdoba no quedó documento, pero sí memoria.

Hoy los monjes ya no están, pero su hospitalidad permanece viva en la Fuente del Vino que brota junto a las bodegas de Irache, única en el mundo. Sobre la piedra resuenan los versos que recuerdan a cada caminante la antigua generosidad:

“Peregrino, si quieres llegar a Santiago,

con fuerza y vitalidad,

de este gran vino echa un trago

y brinda por la felicidad.

A beber sin abusar,

te invitamos con agrado,

pero para poderlo llevar,

el vino ha de ser comprado.”

Así, entre pasado y presente, la fuente sigue ofreciendo a todo viajero lo mismo que al santiaguista caballero: un sorbo de hospitalidad, un recuerdo de nobleza y la certeza de que en Irache, la fe y el vino caminan juntos hacia Compostela.

Se dice que aquel caballero continuó hasta Santiago, y que a su regreso contó en Córdoba la hospitalidad de los monjes de Irache, donde no había distinción entre noble y peregrino: todos bebían del mismo vino, todos caminaban bajo la misma fe.

Y aún hoy, en aquel mismo lugar, brota la única Fuente del Vino que existe en el mundo, junto al Camino de Santiago. Allí, cualquier viajero puede beber gratis un sorbo de la tierra de Navarra, como lo hiciera aquel caballero de los Fernández de Córdoba siglos atrás.

El vino de Irache sigue uniendo a los hombres como la promesa cumplida une la palabra al honor.

Observaciones históricas:

Un hecho real enlaza la memoria legendaria con la historia: Alfonso Fernández de Córdoba y Velasco (n. Tafalla, 27 de mayo de 1512 – † Estella, 25 de febrero de 1565), II conde de Alcaudete, fue virrey de Navarra. Así, la presencia del linaje en Estella no es solo leyenda, sino también historia.

Fuente del vino.

Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.

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