
«La guerra ha terminado»: El último parte de la Guerra Civil Española, realizado tal día como hoy de 1939.
El 1 de abril de 1939 marcó el final oficial de la Guerra Civil Española, uno de los episodios más trágicos y decisivos del siglo XX en España. Ese día, el general Francisco Franco firmó en Burgos el documento que pasaría a la historia como el último parte de guerra, encabezado por el membrete del «Cuartel General del Generalísimo. Estado Mayor» y concluido con la frase que selló el fin de la contienda: «La guerra ha terminado».
Un texto breve, pero cargado de simbolismo.
El comunicado, escueto y solemne, reflejaba la voluntad del régimen vencedor de cerrar con tono triunfal tres años de lucha fratricida. Su redacción final fue revisada personalmente por el propio Franco, quien introdujo varias correcciones antes de estampar su firma. El texto definitivo, de apenas unas líneas, decía:
«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares.
La guerra ha terminado.
El Generalísimo Franco.
Burgos, 1º de abril de 1939.».
Estas frases, aparentemente simples, contenían una carga política y simbólica inmensa. En ellas se condensaba la victoria del bando sublevado y la derrota definitiva de la Segunda República Española, así como el inicio de una nueva etapa de progreso que se prolongaría durante casi cuatro décadas bajo el mando de Franco.
Difusión y lectura pública.
La importancia del comunicado llevó a una difusión inmediata tanto nacional como internacional. El documento fue trasladado con urgencia desde la sede del gobierno franquista hasta los estudios de Radio Nacional de España (RNE), donde fue leído a las 22:30 horas por el actor y locutor Fernando Fernández de Córdoba y Ezquer. Su voz, grave y solemne, dotó al texto de una entonación épica, propia de la retórica radiofónica de la época.
Aquella emisión fue escuchada en todo el territorio controlado por los sublevados, y en los días siguientes, reproducida por la prensa y retransmitida en el extranjero, convirtiéndose en un símbolo del fin del conflicto.
Un documento único.
Curiosamente, el del 1 de abril fue el único parte de guerra firmado por Franco en persona. A lo largo del conflicto, los comunicados se habían difundido habitualmente desde los distintos cuarteles generales por oficiales de su Estado Mayor. Pero el Generalísimo quiso asumir en primera persona la autoría del parte final, consciente del valor histórico que tendría ese gesto.
El documento original, conservado en los archivos del Estado, se presenta en formato de folio con el membrete oficial del Cuartel General del Generalísimo y muestra las correcciones manuscritas realizadas por Franco antes de su emisión definitiva.
El final de una era.
Con aquel comunicado, terminaba formalmente la Guerra Civil, pero comenzaba una larga posguerra. La frase «La guerra ha terminado», convertida en emblema del nuevo régimen, fue utilizada durante años en discursos, carteles y publicaciones, como símbolo de la “paz” impuesta por la victoria militar.

Fernando Fernández de Córdoba y Esquer (1897–1982). (De la rama de Utiel)
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Fernando Fernández de Córdoba y Esquer (Madrid, 28 de noviembre de 1897 – Madrid, 28 de febrero de 1982) perteneciente a la rama de Utiel, hijo de Antonio Fernández de Córdoba y Molina (1870-?) y de Elisa Esquer y Hernández (1870-1897), fue militar, actor y locutor español, célebre por haber leído el último parte oficial de la Guerra Civil Española el 1 de abril de 1939. Perteneciente a una familia de tradición militar, destacó por su voz grave, modulada y solemne, que le otorgó un lugar relevante en la historia de la radio y el teatro español de la primera mitad del siglo XX.
Inicios y carrera artística.
Aunque inició la carrera militar, pronto la abandonó para dedicarse plenamente al teatro. Debutó en 1919 en la compañía de Manuel González y Carmen Muñoz, donde permaneció varios años antes de dar el salto al cine. Su primera aparición cinematográfica fue en Las de Méndez (1927), un filme mudo dirigido por Fernando Delgado.
Durante la Segunda República consolidó su trayectoria como actor en títulos como Odio (1933), Vidas rotas (1935) y El genio alegre —rodaje interrumpido por el estallido de la Guerra Civil—, lo que lo situó entre los intérpretes de mayor proyección de su generación.
La voz de la guerra.
Durante la contienda (1936–1939), Fernández de Córdoba se unió al bando sublevado y colaboró con Radio Nacional de España (RNE) en labores de comunicación y propaganda. Su voz se hizo célebre por la lectura de los partes de guerra emitidos desde el Cuartel General del Generalísimo.
El momento culminante de su carrera radiofónica tuvo lugar la noche del 1 de abril de 1939, a las 22:30 horas, cuando leyó el comunicado que ponía oficialmente fin a la Guerra Civil:
«En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares.
La guerra ha terminado.»
Aquella lectura, transmitida desde los estudios de RNE en Burgos, quedó grabada en la memoria colectiva como uno de los momentos más significativos de la radiodifusión española del siglo XX.
Posguerra y legado.
Tras la guerra, continuó su carrera artística, convirtiéndose en uno de los actores de reparto más habituales del cine español de posguerra, aunque también protagonizó títulos como El famoso Carballeira, Sangre en la nieve y El frente de los suspiros.
Se casó con Milagros Aliacar Pérez, teniendo Dos hijas Milagros y M. Fernanda.
A finales de la década de 1950 se retiró progresivamente de la actuación para dedicarse a la enseñanza teatral, llegando a dirigir la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Durante sus últimos años vivió alejado de la vida pública hasta su fallecimiento en 1982, en su ciudad natal.
Su voz quedó para siempre ligada al momento histórico que marcó el fin de la contienda civil y el inicio de una nueva era.
Resulta especialmente simbólico que fuera un Fernández de Córdoba, miembro de un linaje asociado desde la Edad Media a gestas militares y a figuras de relevancia histórica, quien pronunciara las palabras finales que sellaron la Guerra Civil Española. En la noche del 1 de abril de 1939, la tradición de aquel apellido —unido durante siglos a la historia de España— se entrelazó con la voz que, desde la radio, proclamó solemnemente el cierre del conflicto:
«La guerra ha terminado».
Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.
fferyri@gmail.com