JUAN DE DIOS FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA Y ÁLVAREZ DE LAS ASTURIAS

Repostero de seda con escudo heráldico. Foto cedida por Pilar Fernández de Córdova y Gómez

Para comenzar, y aunque es obvio, diré que la heráldica no es una ciencia exacta. Los escudos de armas se otorgaban a una persona y al contrario que los títulos nobiliarios que pasaban al primer varón o en ausencia de descendencia varonil a la primera hembra y falta de ella a las siguientes, etc. Al escudo tenían derecho toda la familia tanto varones como hembras, incluso hijos naturales fuera del matrimonio pero reconocidos, y en ausencia de descendientes directos, el escudo se asociaba solo al heredero del título. Esto da pie a que hoy en día no todos los Garcias tengan el mismo escudo heráldico, o nos encontremos con un García y un López con el mismo escudo.

Nosotros no podemos decir, este es mi escudo de armas. Hoy en día no se otorgan escudos de armas. Deberíamos decir, este es el escudo de armas de mi linaje y contiene la historia de mis antepasados.

Por otro lado, con el paso del tiempo, en una misma familia se podría reunir un sinfín de escudos, así que se optaba por poner los más nobles, las grandezas, los más afamados o los pactados por las capitulaciones matrimoniales.

Nos encontraremos también con escudos mal diseñados, con falta de elementos, o con elementos cambiados o mal colocados. Muchos escudos los veremos tallados en piedra, sin los colores, parte fundamental para esclarecer su origen.

Teniendo en cuenta lo anterior, cuando nos encontramos con un escudo debemos preguntarnos a quién pertenece actualmente, investigar su genealogía y, tal vez así, logremos entroncar el escudo con la persona a la que inicialmente le fue otorgado o persona que lo utilizo por primera vez. Si no sabemos quién es el actual portador, estudiaremos el escudo y, a partir de ahí, su genealogía.

Datos actuales de la imagen.-

Persona poseedora del repostero:

Pilar Fernández de Córdoba Gómez, que, acogiéndose a la Ley 40/1999 del Código Civil, ejerció su derecho a invertir el orden de los apellidos. Actualmente es Fernández de Córdoba Gómez, Pilar.

Pertenece al linaje de los Marqueses de Algarinejo, Cardeñosa, Valenzuela, Condes de Luque y Señores de Zuheros, de la rama de los Condes de Cabra. Afincados en Vilaseca.

Datos del escudo:

Escudo partido:

Primer cuartel: cortado; primero, en campo de oro, tres fajas de gules; segundo, en campo de plata, mantelado, el rey moro encadenado al flanco siniestro.

Segundo cuartel: en campo de gules, partido en palo de diestra a siniestra, una banda de oro engolada con cabezas de dragantes de azur, con una flor de lis de oro en cada campo. Bordura de azur con una columna de plata a cada lado.

Escudo acolado con 22 banderas.

Dos angelotes sostienen una banda en campo de plata, con letras de sable, con el lema: “SIN IPSO FACTUM EST NIHIL”.

Escudo coronado de marqués.

Basándome en estos extraordinarios datos, expongo mi opinión (que puede estar acertada o equivocada):

El primer cuartel corresponde a Fernández de Córdoba, rama de los Condes de Cabra, y el segundo a Álvarez de las Asturias y Bohórquez, de los Marqueses de Trujillo y Señores de Gor.

Por tanto, el escudo corresponde a:

JUAN DE DIOS FERNÁNDEZ DE CÓRDOBA Y ÁLVAREZ DE LAS ASTURIAS BOHÓRQUEZ, nacido en el palacio señorial de Algarinejo (Granada) el 26 de abril de 1770, y bautizado el 2 de mayo siguiente por Pedro Terrona, siendo apadrinado por su abuelo paterno.

Hijo de Francisco de Paula Fernández de Córdoba Egas Venegas López Chávez y Guzmán, V marqués de Algarinejo, Cardeñosa, Valenzuela, conde de Luque y señor de Zuheros, y de su segundo matrimonio con María Josefa Álvarez de las Asturias Bohórquez y Ladrón de Guevara, hija del V marqués de los Trujillos, señor de Gor.

Biografía:

Desde muy joven siguió la carrera de armas, comenzando sus servicios como capitán de fusileros en el Regimiento de Infantería de Málaga, levantado por el marqués del Vado del Maestre (perteneciente a los Fernández de Córdoba), junto a su hermano Antonio.

En 1793 participó en la campaña del Rosellón, distinguiéndose en la acción del 14 de junio, donde su valor fue reconocido por el general Urrieta. Posteriormente fue capitán de caballería, comandante de armas de Loja en 1809, jefe de escopeteros de Andalucía y, finalmente, capitán de la Milicia Honrada de Loja. Falleció allí a los 49 años, el 18 de diciembre de 1819.

Contrajo matrimonio en Loja, en la iglesia parroquial de Santa María de la Encarnación la Mayor el 19 de julio de 1801 con Ana María de Campos y Matheos, nacida en Málaga el 26 de septiembre de 1772, y bautizada en la parroquia de los Santos Mártires. Era hija mayor de José Campos y Pineda y de Rosa Matheos y Swertz, y hermana de Ramona Campos y Matheos, I condesa de Cañada Alta. Esta Ramona es la madre del I duque de Valencia, “el Espadón de Loja”, José María Narváez y Campos, Ministro de Guerra. Ana falleció en Loja el 28 de marzo de 1822.

Hijos del matrimonio:

José María, casado con Teresa Gaya de Solanes.

Francisco de Paula, casado con Tomasa López de Vinuesa y del Corral.

María Concepción, casada en primeras nupcias con José María Campos y Matheos, y en segundas con Carlos Manfori y Calleja, marqués de Loja, uno de los muchos amantes de Isabel II.

María Dolores, casada con José Orejón y Pérez Ezquerra.

El repostero es de gran valor histórico, pues representa un escudo heráldico apenas utilizado por esta familia, cuyos miembros solían emplear por armas los escudos correspondientes a los títulos nobiliarios, como bien se puede comprobar en numerosos ejemplos de escudos conservados principalmente en sus casas palaciegas de Granada. En este caso, sin embargo, se quiso representar únicamente los dos primeros apellidos.

No tengo mas datos sobre el, no tenemos documento que nos aporte más datos ,como fechas, maestros tejedores, etc.

No soy experto en reposteros por lo tanto no sé calcular su valor monetario, pero posiblemente, en una hipotética subasta entre coleccionistas, historiadores, museos, etc., alcanzaría un precio elevado.

Mi opinión es que se conserve en la familia, o bien se ceda temporalmente bajo contrato a algún museo que esté interesado, para reconocimiento público.

Datos de Francisco Fernández de Bethencourt.

Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.

fferyri@gmail.com

Nota:

Para mí es una gran satisfacción recibir fotos como la que acompaña este estudio. Agradezco a Pilar y a su hijo, actuales propietarios del repostero, su colaboración, y aprovecho para de animar a quienes lo deseen a remitirme fotos, documentación, historias o cualquier archivo que consideren de interés.

Estudio sobre un repostero heráldico del linaje Fernández de Córdoba

Repostero de seda con escudo heráldico.

Foto cedida por Pilar Fernández de Córdova y Gómez.

Para comenzar, y aunque resulte obvio, diré que la heráldica no es una ciencia exacta. Los escudos de armas se otorgaban a una persona concreta y, al contrario que los títulos nobiliarios —que pasaban al primogénito varón o, en ausencia de descendencia masculina, a la primera mujer y, en su defecto, a las siguientes según el orden sucesorio—, el escudo correspondía a toda la familia y sus herederos, tanto a varones como a mujeres. Incluso los hijos naturales fuera del matrimonio, si eran reconocidos, tenían derecho a su uso. Solo en ausencia de descendientes directos, el escudo quedaba asociado exclusivamente al heredero del título.

Esto explica que hoy en día no todos los García, por ejemplo, tengan el mismo escudo heráldico, o que podamos encontrar un García y un López con el mismo escudo.

Nosotros no podemos afirmar “este es mi escudo de armas”; hoy en día no se otorgan escudos de armas. Lo correcto sería decir: “Este es el escudo de armas de mi linaje, y contiene la historia de mis antepasados”.

Con el paso del tiempo, en una misma familia se pueden reuniendo numerosos escudos, por lo que se optaba por utilizar los más nobles, los de mayor antigüedad, los correspondientes a grandezas o aquellos pactados en capitulaciones matrimoniales.

Otras veces nos encontraremos con escudos mal diseñados, con faltas de elementos o con estos cambiados o mal colocados. Muchos escudos aparecen tallados en piedra, sin los colores, parte fundamental para esclarecer su origen.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, cuando nos encontramos con un escudo debemos preguntarnos a quién pertenece actualmente, investigar su genealogía y, tal vez así, logremos entroncar el escudo con la persona a quien inicialmente le fue otorgado o que lo utilizó por primera vez. Si desconocemos quién es el actual portador, estudiaremos el escudo y, a partir de ahí, su genealogía.

Datos actuales de la imagen

Persona poseedora del repostero:

Pilar Fernández de Córdoba Gómez, quien, acogiéndose a la Ley 40/1999 del Código Civil, ejerció su derecho a invertir el orden de los apellidos. Actualmente es Fernández de Córdoba Gómez, Pilar. Pertenece al linaje de los Marqueses de Algarinejo, Cardeñosa y Valenzuela, Condes de Luque y Señores de Zuheros, de la rama de los Condes de Cabra. Familia afincada en Vilaseca. Rama a la que yo pertenezco, con la pequeña diferencia de que la nuestra continuo afincada en Loja.

Descripción del escudo

Escudo partido:

Primer cuartel: Cortado; primero, en campo de oro, tres fajas de gules; segundo, en campo de plata, mantelado, el rey moro encadenado al flanco siniestro.

Segundo cuartel: En campo de gules, partido en palo de diestra a siniestra, una banda de oro engolada con cabezas de dragantes de azur, con una flor de lis de oro en cada campo. Bordura de azur con una columna de plata a cada lado.

Escudo acolado con veintidós banderas.

Y dos angelotes que portan una banda en campo de plata con letras de sable, con el lema: “SIN IPSO FACTUM EST NIHIL”.

Timbrado con corona de marqués.

Identificación genealógica

Basándome en estos datos, expongo mi opinión (que puede estar acertada o equivocada):

El primer cuartel corresponde a Fernández de Córdoba (rama de los Condes de Cabra), y el segundo a Álvarez de las Asturias y Bohórquez, linaje de los Marqueses de Trujillo y Señores de Gor.

Por tanto, el escudo corresponde a:

Juan de Dios Fernández de Córdoba y Álvarez de las Asturias Bohórquez, nacido en el palacio señorial de Algarinejo (Granada) el 26 de abril de 1770, y bautizado el 2 de mayo siguiente por Pedro Terrona, siendo su padrino su abuelo paterno.

Hijo de Francisco de Paula Fernández de Córdoba Egas Venegas López Chávez y Guzmán, V marqués de Algarinejo, Cardeñosa y Valenzuela, conde de Luque y señor de Zuheros, y de su segundo matrimonio con María Josefa Álvarez de las Asturias Bohórquez y Ladrón de Guevara, hija del V marqués de los Trujillos, señor de Gor.

Breve biografía

Desde muy joven siguió la carrera de armas, comenzando sus servicios como capitán de fusileros en el Regimiento de Infantería de Málaga, levantado por el marqués del Vado del Maestre (perteneciente también a los Fernández de Córdoba), junto a su hermano Antonio.

En 1793 participó en la campaña del Rosellón, distinguiéndose en la acción del 14 de junio, donde su valor fue reconocido por el general Urrieta. Posteriormente fue capitán de caballería, comandante de armas de Loja en 1809, jefe de escopeteros de Andalucía y, finalmente, capitán de la Milicia Honrada de Loja. Falleció allí a los 49 años, el 18 de diciembre de 1819.

Contrajo matrimonio en Loja, en la iglesia parroquial de Santa María de la Encarnación la Mayor, el 19 de julio de 1801, con Ana María de Campos y Matheos, nacida en Málaga el 26 de septiembre de 1772 y bautizada en la parroquia de los Santos Mártires. Era hija mayor de José Campos y Pineda y de Rosa Matheos y Swertz, y hermana de Ramona Campos y Matheos, I condesa de Cañada Alta, madre a su vez del I duque de Valencia, el Espadón de Loja, José María Narváez y Campos, Ministro de Guerra. Ana falleció en Loja el 28 de marzo de 1822.

Descendencia del matrimonio

José María, casado con Teresa Gaya de Solanes.

Francisco de Paula, casado con Tomasa López de Vinuesa y del Corral.

María Concepción, casada en primeras nupcias con José María Campos y Matheos, y en segundas con Carlos Manfori y Calleja, marqués de Loja, uno de los muchos amantes de Isabel II.

María Dolores, casada con José Orejón y Pérez Ezquerra.

Valor y conservación del repostero

El repostero posee un gran valor histórico, pues representa un escudo heráldico apenas utilizado por esta familia, cuyos miembros solían emplear por armas los escudos correspondientes a los títulos nobiliarios, como puede comprobarse en numerosos ejemplos czonservados, principalmente, en sus casas palaciegas de Granada. En este caso, sin embargo, se quiso representar únicamente los dos primeros apellidos.

No dispongo de más datos sobre él; no tenemos documentos que nos aporten más información como fechas, autores o maestros tejedores. No soy experto en reposteros, por lo que no puedo calcular su valor monetario, pero posiblemente, en una hipotética subasta entre coleccionistas, historiadores o museos, alcanzaría un precio elevado.

Mi opinión es que se conserve en la familia o, en su defecto, se ceda temporalmente bajo contrato a algún museo interesado, para su reconocimiento público.

Biografía:

Francisco Fernández de Bethencourt

Francisco Fernández de Córdoba y Rivero

Correo electrónico: fferyri@gmail.com

Nota final

Para mí es una gran satisfacción recibir fotos como la que acompaña este estudio. Agradezco a Pilar y a su hijo, actuales propietarios del repostero, su colaboración, y aprovecho para animar a quienes lo deseen a remitirme fotografías, documentación, historias o cualquier archivo que consideren de interés.