
Foto Susana Collado Fernández.
Reconocimiento y homenaje del RAC. «Córdoba n. 10» a sus laureados, Teniente José María Fernández de Córdoba y Palomares.
La bandera de mochila española: historia, tradición y simbolismo militar.
En diciembre de 1904, por orden de S. M. el rey Alfonso XIII, el ministro de la Guerra Arsenio Linares y Pombo, firmó una Real Orden Circular que declaraba reglamentario en todos los Cuerpos del Ejército un pañuelo cubre-perchas denominado bandera española. Esta pieza, con el escudo nacional en el centro y el nombre del Cuerpo, estaba realizada en muselina o lino y montada sobre un marco de madera para su exposición. Su objetivo principal era cubrir y proteger las prendas del uniforme colgadas en la percha del soldado, manteniéndolas limpias y presentables.
Aunque su dotación se reglamentó en 1904, ya se había empezado a distribuir en 1899 para el Ejército Expedicionario en la Guerra de África (1899-1906). La cultura popular militar, siempre proclive a dotar de simbolismo a los elementos reglamentarios, recogió este objeto con un tinte romántico. La conocida letra del pasodoble «La banderita», de Francisco Alonso, resumía este sentimiento patriótico:
«Banderita tú eres roja, Banderita tú eres gualda, llevas sangre, llevas oro en el fondo de tu alma.
Y el día que yo me muera, si estoy lejos de mi patria, sólo quiero que me cubran, con la bandera de España.»
2.- Evolución del diseño y funciones.
El pañuelo cubre-perchas era inicialmente rojo, pero pronto adoptó los colores nacionales con el escudo de España en el centro. Su colocación semicircular en la parte superior llevaba el tipo de unidad, y en la inferior, el nombre del soldado, permitiendo su identificación inmediata.
3.- Sus funciones eran diversas:
3.1. Protección y orden: cubría las prendas del soldado en su dormitorio o taquilla.
3.2. Identificación en campaña: se portaba en la mochila para señalar la posición de la unidad y evitar confusiones en combate.
3.3. Elemento ceremonial: se utilizaba como sudario para envolver a los caídos en combate, otorgándoles un último honor.
3.4. Recuerdo familiar: cuando un soldado regresaba licenciado, la familia solía colgarla en balcones o ventanas, símbolo de orgullo y celebración.
4.- Declive y desaparición.
Con el fin de la Guerra de África en 1927, la tradición de entregar esta bandera al soldado comenzó a desaparecer, extinguiéndose prácticamente con la llegada de la II República.
5.- Consolidación en el siglo XX: años 90 y misiones internacionales.
En España, la introducción de la bandera de mochila moderna se consolidó en los años 90, coincidiendo con la creciente participación en misiones internacionales bajo mandato de la ONU, la OTAN o la UE. La necesidad de reconocer rápidamente a las fuerzas propias en entornos multinacionales impulsó su adopción, sustituyendo en parte a los antiguos pañuelos cubre-perchas, pero manteniendo su espíritu de identificación y orgullo de pertenencia.
Recuperación como bandera de mochila en el siglo XXI.
En la actualidad, el Ejército español mantiene esta tradición bajo el formato de bandera de mochila, una versión reducida (60×80 cm o 75×90 cm) que conserva el simbolismo histórico. Su uso actual está regulado por el artículo 21 del Real Decreto 96/2009 (Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas), y cumple una función principalmente identificativa y de pertenencia a la unidad.
6.- Línea de tiempo:
1899 – Guerra de África
Pañuelo cubre-perchas rojo con escudo, distribución inicial.
1904 – Real Orden Circular de Alfonso XIII
Colores nacionales y escudo, oficial en todo el Ejército.
1904-1927 – Máximo esplendor
Uso en mochilas, identificación en campaña y como sudario para caídos.
1927 – Declive y desaparición
Final de la Guerra de África y llegada de la II República.
Años 90 – Consolidación moderna
Uso extendido en misiones internacionales (ONU, OTAN, UE).
Siglo XXI – Formato actual.
Bandera de mochila reglamentaria, dimensiones reducidas, uso simbólico y operativo.
. «Portarla es llevar consigo el orgullo de España y la memoria de los que la defendieron.»
Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.
fferyri@gmail.com