LA MANO NEGRA, HISTORIA DE ESPAÑA

El duque de Alba en un grabado anónimo creado hacia 1572. El duque está representado comiendo a un niño con una mano, mientras con la otra sostiene bolsas de dinero; detrás, una hidra con las cabezas de Granvela y los cardenales de Guise y Lorena; a sus pies, los cadáveres decapitados de Egmont y Horn; un demonio alado con un rosario le insufla aire al oído con un fuelle.

Lo que los españoles no saben de su propia historia.

Introducción:

Leyenda negra española, tendencia, historiográfica que demoniza a España y su Imperio.

La historia la escriben los vencedores, y en los últimos siglos, los vencedores culturales (que no de la verdadera historia) han sido los anglosajones. Mientras en los siglos XVI y XVII el Imperio español extendía su influencia por medio mundo, fueron Holanda, Inglaterra y más tarde Estados Unidos quienes construyeron una narrativa global que minimizó, tergiversó o directamente ocultó la magnitud del legado hispánico.

Incluso en el ámbito hispanoamericano, algunas corrientes políticas han adoptado esa visión. En 2019, por ejemplo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, solicitó al rey Felipe VI que pidiera disculpas y perdón por la conquista de Méjico. Sin entrar en juicios políticos, no deja de ser paradójico que, gracias a la llegada de los españoles y desde que Francisco Fernández de Córdoba descubrió y exploró Yucatán, actual Méjico, hoy Andrés Manuel pueda llevar nombres y apellidos españoles.

Lo más grave, sin embargo, no es que otros promuevan esta narrativa: es que algunos políticos españoles la han asumido. Así, la leyenda negra dejó de ser propaganda extranjera para convertirse en autoconciencia nacional.

A continuación, repasamos algunas realidades silenciadas o distorsionadas que cualquier español debería conocer, y que invitan a una profunda revisión del relato histórico dominante.

1. Héroes españoles olvidados en relatos ajenos.

John Smith y Pocahontas bien podrían tener su origen en Juan Ortiz, marino español capturado por nativos en Florida en el siglo XVI, cuya historia presenta notables similitudes.

Robinson Crusoe, ícono de la literatura inglesa, se basa probablemente en las aventuras de Pedro Serrano, capitán español que naufragó en el Caribe en 1526.

La célebre frase “Doctor Livingstone, supongo” oculta que el Nilo Azul ya había sido descubierto y descrito por el misionero Pedro Páez en 1618.

Incluso Darwin se apoyó en ideas del español Félix de Azara, pionero en observar la variabilidad de las especies. Lo cita en borradores de El origen de las especies, pero lo omite en la versión final.

2. Los “descubrimientos” británicos que ya eran españoles.

Hawái no fue descubierta por James Cook, sino por el malagueño Ruy López de Villalobos hacia 1555. Cuando Cook llegó en 1778, los hawaianos cocinaban con cacerolas y conocían palabras en español.

La Antártida, oficialmente descubierta por Cook, ya había sido avistada por el almirante Gabriel de Castilla en 1603, al sur del Cabo de Hornos.

Mapas españoles capturados por los ingleses en Manila (1762) y otros archivos navales fueron fundamentales para las rutas que posteriormente Cook siguió. El mérito del viaje se escribió en inglés, pero el camino lo trazaron españoles.

3. El “salvaje oeste” era español.

Lo que Hollywood retrata como territorio virgen era, en realidad, territorio hispano: con misiones, caminos reales, pueblos y administración española. El jefe apache Gerónimo (nombre hispano) hablaba español y estaba bautizado. Y no hizo falta extinguirlos.

La toponimia lo dice todo: Los Ángeles, San Francisco, Colorado, Nevada, Santa Fe… El relato estadounidense ha eliminado sistemáticamente la huella hispana en el suroeste de Norteamérica.

4. Los piratas no eran tan exitosos (y España sí lo era).

Pese a la imagen romántica del corsario inglés robando tesoros españoles, solo un 3% de los barcos que cruzaban el Atlántico fueron capturados. El mayor golpe naval lo dio un español: Luis Fernández de Córdova y Fernández Córdova, que en 1780 capturó 55 navíos británicos cargados de oro y pertrechos, sin disparar un solo cañón.

Otros olvidados:

Blas de Lezo, que en 1741 defendió Cartagena de Indias frente a 180 barcos británicos. La derrota fue tal que Inglaterra la silenció durante siglos. Y ocasionó la quiebra de la economía inglesa.

En 1589, tras el fracaso de la Armada Invencible, los ingleses lanzaron una “Contraarmada” aún mayor, que fue destrozada en La Coruña y Lisboa. Tampoco se estudia.

5. Territorios hispánicos invisibilizados.

Alaska, antes de ser rusa, tuvo presencia española.

Taiwán, conocida entonces como Formosa, fue explorada y ocupada brevemente por españoles.

En Australia y Nueva Zelanda se han documentado nombres, ruinas e incluso ADN que sugieren presencia hispana antes de que llegaran los holandeses y británicos.

6. ¿Quién escribe la historia del mundo?

La respuesta es clara: Inglaterra, luego Estados Unidos y antes, Holanda. Actualmente, también influyen políticos populistas, indocumentados o mal aconsejados de países iberoamericanos. España no solo perdió poder político y naval, también renunció a contar sus propias gestas. Lo que no se narra, no existe. Y en las escuelas españolas se enseña la historia como la escriben los anglosajones y permiten nuestros gobernantes: con España como villano, ineficaz o secundario, y los protestantes como libertadores y civilizadores.

Sigue el siguiente enlace de Milton Henríquez, embajador de Panamá en España:

Es esta una breve narrativa de los logros de España, pero podríamos llenar volúmenes enteros relatando gestas, descubrimientos y aportaciones que cambiaron el curso de la historia. Si algo verdaderamente despierta la envidia de muchos países americanos hacia España, es precisamente nuestra historia: una herencia tan vasta y profunda que ha sido fuente de inspiración —y, en ocasiones, de apropiación— para ellos.

De nuestras instituciones, costumbres y símbolos han copiado infinidad de elementos. Un ejemplo claro es el toque de oración, hoy presente en ejércitos y ceremonias de todo el continente americano, que no deja de ser una adaptación del toque español, cuyo origen esta en la orden del Gran Capitán llamando la atenciones del soldado para rezar por los muertos en el campo de batalla. Incluso han llegado a trasladar monasterios y castillos enteros piedra a piedra para reconstruirlos en sus tierras, apropiándose de un patrimonio que nació en suelo español y que lleva consigo siglos de cultura y espiritualidad.

Esta apropiación, a veces reconocida y otras silenciada, es un recordatorio de que, aunque se haya querido minimizar nuestro pasado, su huella sigue viva y resulta imposible de borrar.

Conclusión:

El problema de fondo no es la propaganda de otros, sino la amnesia propia. España tiene uno de los legados históricos más vastos y transformadores del planeta, pero lo ignora o lo desprecia. Es hora de recuperar el relato, no desde el nacionalismo rancio ni la revancha, sino desde la dignidad histórica, el rigor y la verdad.

Como dijo Salvador de Madariaga:

“España es el único país que ha conseguido conquistar el mundo… y perderse a sí misma en el proceso.”

Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero

fferyri@gmail.com