
Fernando Fernández de Córdoba y Vera de Aragón, y los leones del Congreso.
Entre los miembros de nuestro linaje que brillaron en el siglo XIX destaca Fernando Fernández de Córdoba y Vera de Aragón (1824–1895), VII Marqués del Vado del Maestre. Militar de carrera, participó bajo las órdenes del general Leopoldo O’Donnell en la célebre Guerra de África (Guerra de África de 1859-1860 entre España y Marruecos, originada por incidentes fronterizos en Ceuta y que terminó con la victoria española y el pago de una indemnización por parte de Marruecos.) y en la toma de Tetuán, campaña en la que España capturó numerosos cañones marroquíes.
Con el bronce de aquellas piezas de artillería enemigas se decidió forjar, en la Fundición de Sevilla, los majestuosos leones del Congreso de los Diputados. El encargo recayó en Ponciano Ponzano, escultor académico de prestigio, que realizó los diseños en 1864. Tras moldear unos en escayola, que hoy se encuentran en el Cuartel General de la Fuerza Terrestre de Sevilla ( Antigua Capitanía), se comenzaron a fundir los originales en la fabrica de fundición de Sevilla, meses de trabajo, y en 1865 ya terminados fueron colocados en la escalinata del Congreso, donde desde entonces vigilan la entrada al templo de la soberanía nacional.
A simple vista parecen gemelos, pero no lo son. Uno apoya la zarpa derecha sobre la bola del mundo y el otro la izquierda, dando simetría al acceso, símbolo de universalidad y del alcance del poder de la nación.
Además, presentan otras diferencias notables:
Y si te fijas mejor, descubrirás:
El de la izquierda muestra una melena alborotada, azotada por el viento, fiera, como si estuviera en pleno ataque.
El de la derecha presenta una melena más peinada y ordenada, con gesto sosegado, como quien observa y planifica antes de actuar.
El de la derecha tiene una ligera inclinación hacia adelante, como si quisiera echar andar, el de la izquierda permanece quieto.
Ambos representan así el equilibrio entre la fuerza impetuosa y la prudencia reflexiva, dos virtudes necesarias en el ejercicio del poder.
Pero aún existe otra notable diferencia, que pocos conocen y que no se ve a simple vista:
Ponzano se inspiró en los leones de la fuente de Cibeles, para esculpir estos. Según la mitología, la diosa Cibeles convirtió a dos ninfas —Hipómenes y Atalanta, un hombre y una mujer— en leones como castigo por no cumplir su encargo. Por eso, los leones no se miran entre si, por faltar al respeto a la Diosa, condenados a tirar del carro por toda la eternidad sin mirarse.
Y por eso la diferencia más notable no se encuentra a simple vista.
Aunque los dos guardianes del Congreso tienen melena, y parecen Leones en realidad uno es León y el otro una leona.
👉 Para comprobar que esta historia es cierta, acércate a los leones de las Cortes o a sus moldes en la Plaza de España de Sevilla, míralos por detrás y podrás comprobarlo tú mismo que, aunque ambos lucen melena, uno lleva atributos masculinos mientras que el otro es, efectivamente, una leona.
Como curiosidad, el 16 de octubre de 2018, con motivo del Día Internacional de la Niña, y bajo el patrocinio de Ana Pastor, se colocó de forma temporal a la entrada del Congreso una escultura de leona, para reivindicar los derechos de la mujer. Paradójicamente, esta iniciativa desconocía la antigua tradición que ya señalaba que uno de los dos guardianes era, precisamente, hembra.
Así, gracias a un Fernández de Córdoba presente en la conquista de Tetuán, los cañones marroquíes pasaron de instrumentos de guerra a convertirse en los símbolos de bronce que hoy custodian la sede de la soberanía española, simbolizando el equilibrio natural que debe existir entre el hombre y la mujer, aunque no se miren.
Fernández de Córdoba y Rivero.
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