PAZO DEL CONDE DE GONDOMAR (PONTEVEDRA)

El Pazo do Conde o fortaleza de Gondomar: evolución histórica y configuración patrimonial. El Pazo do Conde, también conocido como fortaleza de Gondomar, constituye uno de los conjuntos arquitectónicos de mayor relevancia histórica del municipio de Gondomar (provincia de Pontevedra).

Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), el inmueble se emplaza en las inmediaciones del casco urbano, dentro de una extensa finca de aproximadamente treinta hectáreas, caracterizada por un notable patrimonio vegetal y paisajístico.

Los orígenes del conjunto se remontan al siglo XIII, momento en el que se configura como una fortificación señorial, acorde con las necesidades defensivas y representativas de la nobleza gallega medieval. A lo largo de los siglos, el edificio experimentó diversas transformaciones arquitectónicas que reflejan su adaptación a nuevas funciones residenciales y simbólicas, sin perder su carácter histórico.

El acceso al pazo se realiza desde la carretera que conduce a Mañufe, mediante una entrada situada frente a la actual Urbanización Miñor, desde la cual se accede al recinto amurallado y a los caminos interiores de la finca. El conjunto se integra en un entorno ajardinado y forestal de gran interés, en el que destacan ejemplares arbóreos de gran porte y diversas especies exóticas introducidas en distintas etapas históricas.

El edificio principal presenta una estructura de tres plantas, construida mayoritariamente en piedra, que evidencia la superposición de fases constructivas. Entre sus elementos más destacados se encuentra la fachada norte, fechada en 1850, resultado de las reformas acometidas en el siglo XIX. En ella sobresale una escalinata monumental flanqueada por columnas de considerable altura, que da acceso a un soportal sobre el que se dispone el balcón de la planta noble. Coronando la fachada se sitúa un escudo heráldico en piedra, representativo del linaje propietario.

Desde el exterior se accede, a través de una gran puerta de madera integrada en un muro pétreo, al patio interior o patio de armas, espacio central del conjunto. Este patio conserva elementos tradicionales de la arquitectura señorial gallega, como una solana y una fuente circular situada en el centro, configurando un ámbito de carácter representativo y residencial.

Adosada al edificio principal se localiza la capilla, datada en el siglo XVII, de notable interés histórico y artístico. Su fachada presenta una puerta de acceso rematada por un arco, sobre la cual se abre un óculo destinado a la iluminación natural del interior. En el interior de la capilla, flanqueando el altar, se conservan dos urnas funerarias que albergan los restos de los frailes Thomas Mzaxfield y John Forrest, figuras vinculadas a la corte inglesa del siglo XVI. John Forrest fue confesor de Catalina de Aragón, primera esposa de Enrique VIII. Ambos religiosos fueron ejecutados en Inglaterra en 1614, durante la etapa en que Don Diego Sarmiento de Acuña ejercía como embajador de la Monarquía Hispánica en Londres.

El recinto conserva vestigios de su antiguo sistema defensivo, perceptibles en los tramos de muralla y en diversas garitas y torres, a las que se accede mediante senderos que recorren el bosque histórico de la finca. Entre estos elementos destacan la denominada Puerta del Sol, uno de los accesos históricos al pazo, así como el Torreón del Bosque o Garita del Caballo, que testimonian la función defensiva original del conjunto.

Durante el siglo XVII, el pazo alcanzó su mayor relevancia histórica bajo la residencia de Don Diego Sarmiento de Acuña, quien fue creado I Conde de Gondomar por el rey Felipe III. Diplomático de primer orden y embajador de España en Inglaterra, promovió importantes reformas arquitectónicas y paisajísticas, consolidando el pazo como residencia nobiliaria de primer nivel. En esta etapa, la finca se encontraba completamente rodeada por una extensa muralla, cuyo trazado alcanzaba el actual emplazamiento del Ayuntamiento de Gondomar, conservándose hoy algunos tramos y elementos defensivos.

Aunque Don Diego manifestó su deseo de fallecer en Galicia, murió finalmente en Valladolid en 1626, ciudad donde reposan sus restos. En 1665, el conjunto sufrió daños como consecuencia de la incursión del ejército portugués, lo que dio lugar a posteriores intervenciones de restauración. A lo largo del siglo XIX, tras la unión familiar con el Ducado de Medinaceli mediante matrimonio, se emprendió un amplio proceso de reformas y rehabilitación, prolongado hasta comienzos del siglo XX, que dio lugar a la configuración arquitectónica que se conserva en la actualidad.

En la actualidad, el Pazo do Conde es propiedad de Don Gonzalo Fernández de Córdoba y Narváez, XIII Conde de Gondomar, ingeniero de montes, quien comparte la titularidad del conjunto con sus hermanos, manteniendo la continuidad histórica del linaje en relación con este enclave patrimonial.

El Pazo do Conde o fortaleza de Gondomar constituye, en consecuencia, un ejemplo significativo de la evolución de la arquitectura señorial gallega desde la Edad Media hasta la época contemporánea, así como un testimonio material de la historia política, diplomática y nobiliaria de la Monarquía Hispánica. Su apertura mediante visitas guiadas organizadas por el Ayuntamiento de Gondomar contribuye a la difusión, conocimiento y valoración patrimonial de este relevante conjunto histórico.

Adaptación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.

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