SILLA DE MONTAR MUSEO DE MÁLAGA.

Estudio sobre una silla de montar nobiliaria del siglo XVII.
En el Museo de Málaga se conserva una destacada silla de montar barroca que, por sus características técnicas, heráldicas y cronológicas, puede atribuirse con alto grado de verosimilitud a:
Juan Antonio Fernández de Córdoba y Lisón,
I marqués de Algarinejo (título concedido en 1689).

  1. Análisis material y técnico.
    La pieza presenta:
    Terciopelo de tonalidad dorada.
    Bordado en hilo metálico (plata) con técnica de realce.
    Aplicación de lentejuelas metálicas.
    Decoración vegetal barroca (cardos, hojas y roleos).
    Estructura acolchada con refuerzo en arzones.
    Estas características la sitúan dentro de la producción de objetos suntuarios de alto nivel, propios de talleres especializados activos en la Andalucía del siglo XVII.
  2. Tipología.
    Se trata de una:
    Silla de montar de aparato o de parada.
    Destinada a:
    ceremonias públicas, cabalgatas solemnes, manifestaciones de prestigio social.
    Su función principal no era utilitaria, sino representativa.
  3. Programa heráldico.
    El elemento clave para su interpretación es la presencia de dos escudos perfectamente identificables:
    a) Linaje Lisón
    Campo de azur, Flores de lis de plata.
    Corresponde al linaje Lisón, integrado en el apellido del marqués, lo que indica la voluntad de representar la línea familiar completa.
    b) Fernández de Córdoba (rama de los condes de Cabra).
    Campo de gules con fajasde oro, figura del rey moro encadenado, acoplado de 22 banderas.
    Este escudo pertenece a la rama de los condes de Cabra, dentro de la casa Fernández de Córdoba.
    Su iconografía remite directamente a la:
    Batalla de Lucena, en la que fue capturado Boabdil
    Por las fuerzas dirigidas por:
    Diego Fernández de Córdoba.
    La representación del “rey moro encadenado” constituye un honor heráldico excepcional, símbolo de victoria y legitimidad histórica.
  4. Interpretación.
    La combinación de ambos escudos responde a un programa intencional:
    Lisón → legitimación por alianza familiar
    Fernández de Córdoba (Cabra) → exaltación de la gloria militar.
    La silla actúa como un soporte de identidad genealógica, donde se sintetizan linaje, memoria histórica y prestigio.
    El detalle de las 22 banderas demuestra un conocimiento preciso del episodio de Lucena, lo que refuerza la hipótesis de un encargo consciente y vinculado directamente al propietario.
  5. Cronología y atribución.
    Por sus características estilísticas y técnicas, la pieza puede fecharse en:
    Último tercio del siglo XVII (c. 1670–1700).
    Esta cronología coincide con la vida y promoción social de:
    Juan Antonio Fernández de Córdoba y Lisón, I marqués de Algarinejo.
    La coherencia entre:
    fecha, heráldica, nivel técnico y contexto nobiliario, permite sostener una atribución altamente probable, aunque no documentada de forma directa.
  6. Función simbólica.
    La silla debe interpretarse como:
    instrumento de representación nobiliaria en movimiento.
    Durante su uso en actos públicos:
    exhibía el linaje del propietario, evocaba la victoria de Lucena, reforzaba su posición social.
    No era un objeto funcional, sino un dispositivo visual de poder.
    Conclusión:
    Nos encontramos ante una pieza excepcional que puede definirse como:
    Silla de montar barroca de aparato con programa heráldico completo, atribuible al I marqués de Algarinejo, que materializa la identidad y memoria de la casa Fernández de Córdoba–Lisón.
    Su valor reside en la convergencia de:
    arte textil, heráldica, historia militar y cultura nobiliaria.
    En definitiva, un documento histórico bordado que transforma el linaje en imagen visible.
    Creación: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.
    fferyri@gmail.com