T. MQ. AGUILAR DEL EBRO

En 1983 sucedió en el título Alfonso Escrivá de Romaní y de Miguel, XI marqués de Aguilar de Ebro, quien heredó también la jefatura de una de las principales ramas de la Casa de Sástago

El marquesado de Aguilar de Ebro es uno de los títulos históricos vinculados a la Casa de Fernández de Córdoba y a los condes de Sástago. Su origen se remonta al antiguo marquesado de Calanda, creado por Felipe III en 1608 para Martín Artal de Alagón y Fernández de Heredia.

Más de siglo y medio después, el rey Carlos III, mediante Real Decreto de 2 de junio de 1761, cambió su denominación por la de marquesado de Aguilar de Ebro, concediéndolo a Francisco Cristóbal Fernández de Córdoba y Alagón, XI conde de Sástago y III marqués de Peñalba.

Con él comenzó una nueva etapa para el título, estrechamente unida a una de las familias más influyentes de Aragón y de la nobleza española. Los Fernández de Córdoba acumularon importantes dignidades, como los condados de Sástago y Glimes, el marquesado de Peñalba y diversos honores cortesanos.

Los primeros titulares fueron:

• I. Francisco Cristóbal Fernández de Córdoba y Alagón (1761-1763).

• II. Vicente Ferrer Fernández de Córdoba y Glimes de Brabante (1763-1778).

• III. Francisco de Paula Fernández de Córdoba y la Cerda (1778-1814).

• IV. Joaquín María Fernández de Córdoba y Vera de Aragón (1814-1857).

Durante estas generaciones la familia desempeñó destacados cargos políticos y cortesanos, siendo senadores, diputados, grandes de España y altos dignatarios de la Corona.

De los Fernández de Córdoba a los Escrivá de Romaní

Tras la muerte del V marqués, fallecido siendo un niño, el título recayó en María de la Soledad Antonia Fernández de Córdoba y Bernaldo de Quirós, VI marquesa de Aguilar de Ebro, una de las damas más relevantes de la corte de Isabel II.

Su matrimonio con José María Escrivá de Romaní, marqués de Monistrol de Noya, unió definitivamente dos importantes casas nobiliarias. Desde entonces el marquesado de Aguilar de Ebro quedó incorporado a la familia Escrivá de Romaní, que reunió un impresionante conjunto de dignidades: condes de Sástago, marqueses de Peñalba, marqueses de Monistrol de Noya, barones de Beniparrell y otros muchos títulos.

Entre los sucesivos titulares destacan:

• VII. Joaquín Escrivá de Romaní y Fernández de Córdoba.

• VIII. Luis Beltrán Escrivá de Romaní y Sentmenat.

• IX. Ildefonso Escrivá de Romaní y Patiño.

• X. Alfonso Escrivá de Romaní y Mora.

La familia mantuvo una intensa presencia en la vida pública española, ocupando cargos políticos, militares y representativos, además de conservar una estrecha relación con la Casa Real.

El marquesado en la actualidad

En 1983 sucedió en el título Alfonso Escrivá de Romaní y de Miguel, XI marqués de Aguilar de Ebro, quien heredó también la jefatura de una de las principales ramas de la Casa de Sástago.

Además del marquesado de Aguilar de Ebro, ostenta el condado de Sástago con Grandeza de España y otros títulos históricos vinculados a su linaje, continuando una sucesión iniciada hace más de cuatro siglos.

La historia del marquesado refleja la evolución de la nobleza española: desde los Alagón y Fernández de Córdoba del Reino de Aragón hasta los Escrivá de Romaní, que mantienen viva la memoria de una de las casas más relevantes de España.

Más allá de los títulos, el marquesado de Aguilar de Ebro constituye un valioso testimonio de la historia política, social y familiar de la nobleza española, estrechamente ligada a la Corona y al devenir de Aragón y del conjunto de España.

ADAPTACIÓN: Francisco Fernández de Córdoba y Rivero.

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